miércoles, 5 de febrero de 2014

Obesidad se previene desde la guardería

Las escuelas infantiles o las guarderías podrían ser el mejor lugar para prevenir la obesidad. Según una amplia investigación de la Escuela Rollins de Salud Pública de Emory, en EE.UU., realizada sobre una base de 3,5 millones de niños, el desarrollo de los nuevos casos de obesidad infantil se puede preveer en esta fase de la educación infantil. El estudio, que se publica en «The New England Journal of Medicine», mostró que aquellos niños que ya tenían sobrepeso en el jardín de infancia multiplicaban por cuatro sus probabilidades de ser obesos en los próximos años que los niños con un peso normal.

El equipo coordinado por Solveig A. Cunningham analizó los datos sobre los niños que participaron en un estudio longitudinal de Primera Infancia del Kindergarten Class of 1998-1999 de EE.UU. La muestra representa a todos los niños de Estados Unidos inscritos en una guardería durante ese periodo, aproximadamente 3,8 millones. Cunningham y su equipo centraron sus hallazgos sobre la incidencia de la obesidad en los niños con sobrepeso y en aquellos cuyo peso era normal cuando ingresaron en la guardería.

«A pesar de que las tendencias en la prevalencia de la obesidad están bien documentadas, sorprende que todavía hoy día se sabe poco acerca de los nuevos casos de obesidad infantil», explica Cunningham. La experta cree que un análisis de la incidencia a estas edades puede dar una idea de la naturaleza de la epidemia, «de cuáles son las edades críticamente vulnerables y los grupos que están en mayor riesgo de obesidad».

La obesidad y sobres se determinó a partir del índice de masa corporal de cada niño ( IMC): peso normal por debajo de 85 de IMC; sobrepeso entre 85 y 95 de IMC y obesidad por encima de 95.

Los resultados mostraron que más del 12 por ciento de los niños eran obesos antes de entrar en el jardín de infancia; la cifra era superior al 14% en relación a los niños con sobrepeso. De hecho, estos dos grupos multiplicaban por 4 sus posibilidades de ser obesos en octavo grado (13-14 años).

Otros resultados determinaron que la incidencia de la obesidad disminuye con la edad durante los años de la escuela primaria y que depende de factores como la raza y el nivel socioeconómico.

«Nuestros hallazgos revelaron varios aspectos importantes», señala Cunningham: «hemos visto que ciertos factores establecidos antes del nacimiento y durante los primeros cinco años son importantes». Por eso, la experta recomienda que los esfuerzos para la prevención de la obesidad se deberían centrar en los niños que tienen sobrepeso a los cinco años de edad. «Esta puede ser una manera de identificar a los niños susceptibles de convertirse en obesos cuando sea más mayores».

Fuente.- abc.es
 

martes, 4 de febrero de 2014

Obesidad llevaría a padres a enterrar a sus hijos

Es tan grave el problema del sobrepeso y obesidad en México, "que por primera vez es factible que los padres entierren a sus hijos; y si los padres enterramos a nuestros hijos, no hay futuro como nación", sentenció el médico y fundador de la Academia Mexicana para el Estudio de la Obesidad (AMEO), Raúl Morín Zaragoza.

En conferencia de prensa, donde se dio a conocer el Congreso Latinoamericano de Obesidad que se realizará del 6 al 8 de este mes, en la Ciudad de México, destacó que lo más grave es que ni siquiera tenemos especialistas en esta materia, porque "este problema rebasa a una profesión y es multidisciplinaria".

"Si tenemos el 70 por ciento de la población con problemas de obesidad, estamos hablando casi de 73 millones de pacientes enfermos, somos 200 mil médicos, 100 mil médicos generales, 100 mil médicos especialistas, si todos ellos se dedicaran únicamente al problema de la obesidad, no lo podríamos cubrir", dijo. Morín Zaragoza, recordó que fue en 1985, cuando la obesidad entró a formar parte en la clasificación internacional de las enfermedades, el mismo año que el SIDA; sin embargo, a la fecha el SIDA está controlado, mientras que la obesidad en todos los países, en todo el mundo la prevalencia está aumentando, lo mismo en países desarrollados como en Estados Unidos que en subdesarrollados como en Haití.

El problema, lamentó el especialista, es que tenemos una oferta de alimentos industrializados extraordinariamente altos en carbohidratos complejos, extraordinariamente altos en lípidos, que es lo que más comemos. Y tenemos una infraestructura del urbanismo para favorecer la movilización en automotores, o sea que no hacemos actividad física.

Puso un ejemplo: "un niño en primaria en la República Mexicana hace nueve minutos de actividad física a la semana, cando lo que se recomienda son 30 minutos, cinco veces a la semana; y tenemos una ingesta de refrescos, la más alta en el mundo después de Brasil, 160 litros, por eso es que ahora que están haciendo modificaciones los vemos con simpatía...".

Si lo que nos interesa es la salud de la economía, con la obesidad lo podemos resolver, pero si lo que nos interesa es la salud de la población, cada vez que controlamos a un obeso, disminuimos 10 veces la probabilidad de que se haga diabético, disminuimos 4 veces las probabilidades, de que haga un cálculo biliar, disminuimos 10 veces la probabilidad de que sea hipertenso. Sin embargo, la gente se está muriendo de diabetes mellitus e hipertensión arterial.

Además de que no existe la especialidad en obesidad en México, como tampoco en otra parte de Latinoamérica, existe la medicina variátrica, por lo que tenemos un pendiente para que se haga un reconocimiento oficial porque en otros países sí existe; aquí, los especialistas endocrinólogos son los que se han abocado más al problema de la obesidad. Sí tenemos nutriólogos y psicólogos, pero también tenemos que formar educadores en obesidad para que regresemos a la prevención y no al tratamiento.

La presidenta de la AMEO, María Luisa Ponce López lamentó que la obesidad junto con el sobrepeso y la diabetes, así como otros padecimientos vinculados con la obesidad como la hipertensión ocasionan hasta el 25.3 por ciento del total de muertes en el país; las nuevas generaciones viven menos años que sus padres y eso es una tragedia, pues es algo que no sucedía en más de cuatro siglos".

Fuente.- oem.com.mx

 

lunes, 3 de febrero de 2014

Declara OMS guerra contra comida chatarra

Controlar la obesidad es posible. Así lo establece un informe que acaba de hacer público la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que se subraya que para evitar la cifra de 1.500 millones de obesos prevista para 2015 es necesario hacer un cambio de políticas relacionadas con la alimentación y la agricultura de los gobiernos. Los autores del documento creen que sólo se podría frenar, e incluso revertir, la creciente epidemia de obesidad adoptando medidas para combatir el consumo de comida rápida. Eso es lo que asegura un estudio publicado en el «Bulletin of the World Health Organization», realizado por un equipo de investigadores de EE.UU. e Irlanda, el primero en examinar los efectos de la desregulación de la economía, incluidos los sectores de la agricultura y alimentación, y el consiguiente aumento de las transacciones de comida rápida, en la obesidad a lo largo del tiempo. El estudio sugiere que si los gobiernos toman medidas, pueden prevenir el sobrepeso y la obesidad, dos situaciones que tienen graves consecuencias para la salud a largo plazo, como diabetes, enfermedades cardíacas y cerebrovasculares e incluso el cáncer.

Los investigadores en esta ocasión, en lugar de examinar la cantidad de puntos de venta de comida rápida o el consumo de fast food reconocido por los consumidores, adoptaron un enfoque innovador: calcularon el número de compras de comida rápida por habitante entre 1999 y 2008 en 25 de países de ingresos altos y los compararon con las cifras de índice de masa corporal (IMC) en los mismos países durante el mismo periodo de tiempo. (Se considera que una persona con un IMC de 25 o más tiene sobrepeso y con un IMC de 30 o más obesa).