viernes, 31 de agosto de 2012

Brasil, obsesionado con el cuerpo, pero cada vez más gordo


Esculturales mujeres en diminutos bikinis toman sol mientras adonis  juegan al fútbol en la playa: esta imagen clásica de Brasil, un país obsesionado con el cuidado del cuerpo, se ve amenazada por el sobrepeso, que ya afecta a la mitad de la población.

En la avenida que bordea el mar y en las playas de Río de Janeiro, gordos y flacos exhiben democráticamente sus cuerpos en un país que en los últimos años ha logrado sacar de la pobreza a 30 millones de personas, y donde la dieta diaria tradicional incluye arroz, frijoles y carne de cerdo.

Pero de manera creciente, los gordinhos comienzan a apoderarse de la escena, opacando a las musas que una vez inspiraron canciones como la popular Garota de Ipanema.

Un informe del ministerio de Salud, divulgado en abril, mostró que el porcentaje de personas con sobrepeso pasó de 42.7 por ciento en el 2006 a 48.5 por ciento en el 2011; mientras que el índice de obesos subió casi 5 por ciento en esos cinco años, de 11.4 por ciento a 15.8 por ciento.

“Es la hora de dar vuelta el partido para no llegar a ser un país como Estados Unidos”, donde 35.7 por ciento de la población adulta es obesa, indicó entonces el ministro de Salud, Alexandre Padilha.

El brasileño “come mal, podría comer verduras, legumbres, pero no, prefiere el carbohidrato, la grasa, que es lo más fácil”, dijo Solange de Gonçalves, una carioca de 38 años que pesa 123 kilos y está entre los 30 millones de obesos del país.

La vida del obeso en Brasil no es fácil, siempre señalado y discriminado, considera Solange, que nunca pudo conseguir un trabajo.

“En la calle la gente se te queda viendo, comprar ropa es muy difícil, y en el autobús, una vez no conseguí pasar el torniquete y me quedé atascada. Después el cobrador, cuando me veía, me hacía entrar por la puerta de atrás, la gente no quiere sentarse a tu lado, es triste”, recordó con voz quebrada.

Solange ve con cierto celo a los artistas, lindos y delgados, que colman todos los días los espacios de la televisión.

Son los cuerpos de fantasía que tiene, por ejemplo, Suede Junior, un mulato modelo que en la playa de Ipanema luce un tatuaje en su pectoral derecho que dice Made in Brazil, para no dejar duda sobre su origen.

“Ir al gimnasio, cuidarse, es casi un hábito carioca. No es difícil” estar en forma, comentó, desafiando la condición de la mitad de la población.

En julio, después de 12 años en lista de espera, Solange consiguió someterse sin costo, a través de la red de salud pública, a un bypass gástrico, una intervención quirúrgica con la que se reduce drásticamente el tamaño del estómago, cuya capacidad pasó de 1.2 litros a 30 mililitros.

“Estoy feliz, ya perdí 15 kilos y me dicen que puedo perder unos 50 kilos en total”, expresó la mujer, que por su condición es hipertensa y diabética.

Con la cirugía bariátrica —el bypass es el más común— un obeso puede perder hasta 80 por ciento del exceso de peso, pero el procedimiento es sólo un pequeño paso en un tratamiento que incluye un cirujano, un endocrinólogo, un psicólogo y un nutricionista y que dura toda la vida.

“El secreto del tratamiento es hacer dieta. La cirugía funciona como una herramienta para ayudar al paciente, pero si se sale de la dieta —come dulces, gaseosas, alcohol y grasas— la tendencia es que recupere el peso perdido como cualquier persona que no cumple la dieta”, explicó el cirujano Octavio Falcao, especialista en operación de obesos.

El número de cirugías bariátricas aumentó 275 por ciento en Brasil entre el 2003 y el 2010, llegando a 60,000 intervenciones por año, según cifras de la sociedad médica.

El bypass gástrico es un procedimiento muy costoso pero cubierto por todos los planes médicos del país. Pero a casos como el de Solange, sin seguro o dinero, les toca la larga espera de la salud pública.

Tras ser obeso durante 10 años, Jederson Edealdo das Dores ha decidido someterse a la operación, que dura unos 45 minutos si es laparoscópica —técnica privilegiada por la mayoría de los médicos privados— o seis horas si es una intervención común, como ocurrió con Solange, que luce una amplia cicatriz en la barriga.

“Antes era flaco, era una persona normal”, dijo cabizbajo Jederson, que no pudo precisar su peso. “Quiero vivir diferente, ser saludable, normal”, insistió.

La sociedad se ha ido adaptando poco a poco a los cambios en la balanza de sus miembros. El año pasado, por primera vez en la historia, la prestigiosa escuela de samba Salgueiro de Río de Janeiro eligió como musa a Vania Flor, una gran bailarina de 27 años y de 104 kilos de peso.

Fuente.- elnuevoherald.com

jueves, 30 de agosto de 2012

Restricción calórica, mejora la salud

La restricción calórica, un tipo de dieta que consiste en ingerir menos calorías de las recomendadas, no alarga la esperanza de vida pero mejora la salud, según un estudio con monos publicado hoy por la revista científica "Nature".

La restricción calórica es la práctica de limitar la ingesta de calorías diarias entre un 10 y un 40 %, con la esperanza de mejorar la salud y retrasar el envejecimiento, una tesis que estudios previos habían probado en roedores.

La investigación publicada hoy, iniciada hace 23 años por un grupo de científicos del National Institute on Aging de Baltimore (EEUU), rechaza que esta dieta tenga capacidad para alargar la vida, al menos en los monos, aunque sí reconoce sus efectos positivos sobre la salud de estos animales.

Los científicos, liderados por el biólogo español Rafael de Cabo, redujeron en un 30 % la ingesta de calorías de monos Rhesus (Macaca mulatta) y evaluaron los efectos de esta dieta en ejemplares de distintas edades y género.

Concluyeron que su esperanza de vida, que habitualmente alcanza los 27 años, no se incrementó ni entre los monos mayores, de entre 16 y 23 años en el momento de iniciar la dieta, ni entre los más jóvenes, menores de 14 años cuando comenzó el experimento.

En cambio, los investigadores descubrieron que la restricción calórica sí aportó algunos beneficios al metabolismo de estos primates.

"Observamos una mejora general en parámetros asociados con enfermedades típicas del envejecimiento, como las metabólicas (diabetes, obesidad), las cardiovasculares y el cáncer", explicó a Efe De Cabo.

En particular, los monos que comieron un 30 % menos de calorías presentaron niveles más bajos de triglicéridos, colesterol y glucosa, especialmente entre los machos, así como una incidencia "notablemente menor" de cáncer entre los primates más jóvenes.

La investigación, que según De Cabo podría prolongarse aún durante otras dos décadas, se centra ahora en averiguar las claves metabólicas y moleculares responsables de los efectos de la restricción calórica sobre el organismo de estos monos.

"La respuesta es muy parecida a otras respuestas de estrés, por lo que podríamos considerar la restricción calórica como un estrés metabólico, que causa ajustes globales en el organismo y que, cuando se mantiene por un largo período de tiempo, provoca beneficios profundos en la salud", explicó el biólogo.

De Cabo espera asimismo comparar sus resultados con los obtenidos por el Wisconsin National Primate Research Center en una investigación paralela, también llevada a cabo con monos e iniciada en la década de 1980, que sí defiende la capacidad de esta dieta de alargar la vida de estos primates.


miércoles, 29 de agosto de 2012

Revela IFAI fracaso de estrategia antiobesidad en México

La estrategia del gobierno federal para combatir la obesidad ha fracasado y significa miles de muertes, y el agravamiento de la crisis de las finanzas en el sector salud dado que con ello se ha provocado una epidemia de obesidad y diabetes, según información obtenida a través del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI).

Según un comunicado de la organización El Poder del Cosumidor,  en el documento “El fin del Acuerdo Nacional por la Salud Alimentaria (ANSA) y la necesidad de una Ley y Política Integral de combate a la Obesidad”, se solicitó a cada una de las 17 dependencias informes sobre los avances en los compromisos que firmaron en el ANSA. Como ejemplo, EPC se refirió a los informes de la Secretaría de Salud en los que manifiesta que no cumplió diversos compromisos por falta de recursos, misma respuesta que otras dependencias dieron a la solicitud de información.

Según el director de dicha organización, “la llamada estrategia para combatir la obesidad nació muerta por tratarse de un Acuerdo, de un instrumento que carece de vínculos a la legislación, que no cuenta con recursos financieros asignados, que no es obligatorio, que no establece sanciones ni seguimiento. El ANSA es un instrumento muy débil, como lo calificó el Relator Especial por el Derecho a la Alimentación de Naciones Unidas.

Alejandro Calvillo, Director de El Poder del Consumidor señaló que  los 10 objetivos del ANSA son correctos, aunque falta en ellos la regulación de la publicidad de alimentos y bebidas dirigida a la infancia. Sin embargo, la falta de instrumentos para lograr estos objetivos los deja sólo como enunciados, apuntando tres ejemplos:

En el objetivo 2 se plantea: “aumentar la disponibilidad, accesibilidad y el consumo de agua simple potable”. No se ha implementado ningún programa para la introducción de bebederos en escuelas y espacios públicos. Los mexicanos seguimos siendo los mayores consumidores de refrescos y agua embotellada.

En el objetivo 4 se establece incrementar el consumo diario de frutas y verduras, leguminosas y cereales integrales. No se ha desarrollado ningún programa para facilitar la disponibilidad y acceso de la población a estos productos, al contrario, se ha permitido la especulación con sus precios.

Por último, en el objetivo 5, se propone: “mejorar la capacidad de decisiones informadas a través de un etiquetado útil”. Cofepris  y Secretaría de Salud, al contrario, permitieron a las empresas implementar un nuevo etiquetado que, de acuerdo a un estudio del Instituto Nacional de Salud Pública, engaña a los consumidores.