lunes, 9 de septiembre de 2013

Asocian obesidad con "efecto postre"

El incremento mundial de la obesidad se asocia al consumo de alimentos más allá de la necesidad fisiológica, afirmó el doctor estadounidense Stephen Benoit, quien atribuyó el fenómeno a factores psicológicos, emocionales e incluso sociales, algo que llamó "efecto postre".

El experto en mecanismos neuroendocrinos presentó una ponencia en el simposio "Cambios de Conducta", que reunió en Ciudad de México a expertos de diversos países para analizar el impacto de los hábitos alimentarios y de la actividad física en la salud.

Benoit, del departamento de Psiquiatría y Neurociencias del Comportamiento en la Universidad de Cincinnati, hizo énfasis en el hecho de que la incidencia de la obesidad en el mundo se ha incrementado en las últimas décadas.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la obesidad mundial casi se ha duplicado desde 1980 y en 2008 había más de 1,400 millones de adultos con sobrepeso, de los cuales 200 millones de hombres y casi 300 millones de mujeres eran obesos.

Este aumento, "que ha sido llamado epidemia", está estrechamente asociado a un incremento de la ingesta de alimentos por motivos distintos a la necesidad de regular los múltiples sistemas corporales con el fin de mantenerlos estables.

Explicó que existen otros factores que llevan a las personas a consumir alimentos, entre los que mencionó la simple búsqueda de placer. "Muchas veces podemos comer un litro de helado, aunque no necesitemos calorías", apuntó.

También mencionó la necesidad de recibir una recompensa dulce después de pasar un mal rato. "Sabemos que hay una relación entre ingesta calórica y un sistema de recompensa emocional", dijo el especialista.

Otros factores, indicó, son los hábitos, la oportunidad y las razones sociales. Citó por ejemplo el hecho de que los individuos suelen comer más en situaciones como reuniones familiares que cuando están solos. "A esto se le ha llamado efecto postre", explicó.

Benoit citó estudios según los cuales un importante componente en la alteración de los mecanismos internos de regulación en el consumo de alimentos y peso corporal tiene que ver con el valor hedonístico de alimentos "sabrosos", frecuentemente de un elevado nivel calórico.

Un estudio publicado en 2007 señala que los humanos tienen una preferencia innata por los sabores dulces que es al menos en parte genéticamente determinada.

Fuente.- elsiglodedurango.com.mx

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