domingo, 1 de abril de 2012

Niegan refresqueras vínculo con la obesidad

Ante las recomendaciones al gobierno mexicano del Relator de Naciones Unidas por el Derecho a la Alimentación, Oliver de Shuter, que se sumaron a las del Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, José Ángel Gurria, de desarrollar políticas para combatir la obesidad, entre ellas, disminuir el alto consumo de refrescos, las empresas refresqueras del país niegan que el consumo de estas bebidas haya aumentado en los últimos 20 años y que su consumo tenga una relación directa con la epidemia de sobrepeso y obesidad.

“La Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC) y la empresa Coca-Cola, en particular, están engañando a la población mexicana y están negando los daños que el consumo recurrente de sus bebidas genera a la salud. Están incurriendo en la misma situación que llevó a las tabacaleras a enfrentar demandas multimillonarias por parte de los consumidores al haber ocultado y negado la evidencia científica que demostraba los daños a la salud que generaba el consumo de sus productos. Y estamos hablando de México, el país con el mayor consumo de refrescos en el mundo y con uno de los mayores índices de sobrepeso y obesidad”, señaló Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor.

México ha presentado uno de los mayores incrementos en la prevalencia de sobrepeso y obesidad y diabetes tipo 2 en el mundo en la pasada década. El incremento de obesidad ha sido el más alto registrado a escala mundial vinculado al mayor aumento de mortalidad por diabetes tipo 2.1 Ningún cambio en hábitos de vida y de alimentación ha sido tan determinante como el aumento en el consumo de bebidas con alto contenido energético. México ha rebasado ya a los Estados Unidos en el consumo por personal de refrescos al año, con 163 contra 118 litros.

En contraposición a las aseveraciones de la ANPRAC de que el consumo de refrescos no ha aumentado significativamente en los últimos 20 años, un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública observa que en un periodo de solamente siete años (1999-2006) el incremento en el consumo de refresco y bebidas azucaradas entre los adolescentes aumentó más de un 100%, mientras que el consumo entre mujeres se incrementó hasta en un 300%.

Por su parte, Coca-Cola ha enviado un comunicado a los medios que señala: “Ningún alimento o bebida en particular es responsable del sobrepeso u obesidad” y presenta un metaanálisis que fue patrocinado por la misma empresa, es decir, un estudio elaborado con “conflicto de intereses”.

“Una inmensa cantidad de estudios científicos elaborados en los más prestigiados centros de investigación de todo el mundo han demostrado el vínculo del consumo regular de refrescos con el sobrepeso, la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico”, señaló Xaviera Cabada, nuestra coordinadora de Salud Alimentaria en El Poder del Consumidor al presentar parte de estos estudios:

El doctor Lustig de la Universidad de California, egresado del MIT, ha documentado el impacto del consumo de bebidas azucaradas en el desarrollo del síndrome metabólico, el cual incluye hipertensión, hipertrigliceridemia, hiperlicemia, hígado graso y/o resistencia a la insulina.

En un estudio realizado por el doctor Schulze y colaboradores se analizaron datos de 91,249 mujeres, durante un periodo de ocho años. Los autores concluyen que entre mayor sea el consumo de refrescos y bebidas azucaradas, mayor es el aumento de peso y mayor es el aumento de riesgo a presentar diabetes tipo 2.

El Centro de Investigación de la Obesidad Infantil de la Penn State University siguió el desarrollo de 170 niñas desde los cinco hasta los 15 años, registrando su consumo de leche, jugos de fruta y refrescos. Encontró que a medida que crecían, en promedio, bajaba el consumo de leche y jugos de fruta y aumentaba el de refresco. Las conclusiones del estudio fueron, en esencia, dos: 1) Las niñas que bebían refresco a los cinco años tuvieron mayor incremento de peso a lo largo de los 10 años que duró el estudio y 2) El aumento de peso estaba directamente relacionado con las cantidades de veces que bebían refresco al día.

Investigadores de las escuelas de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Harvard y del Instituto Alemán de Nutrición Humana revisaron la evidencia científica desde 1966 hasta 2005 acerca de la asociación entre ingesta de bebidas azucaradas y ganancia de peso en la población. La conclusión fue: Entre mayor es la ingesta de bebidas azucaradas mayor es la asociación con el incremento de peso y obesidad, y que existe suficiente evidencia para que se desaliente el consumo de bebidas azucaradas como parte de las estrategias de salud pública.

La evidencia demuestra que las enfermedades asociadas a la epidemia de obesidad se están presentando en edades más tempranas, lo que pone en peligro la viabilidad del país.

La industria de bebidas y alimentos continúa utilizando estrategias para desinformar a la población y para evitar cualquier campaña efectiva de orientación alimentaria y de regulaciones para disminuir el consumo de estos productos, incurriendo en actos de profunda irresponsabilidad que deben tener consecuencias legales.

El Poder del Consumidor presentó una serie de campañas públicas realizadas en diversos países, estados y ciudades, para desalentar el consumo de refrescos, peguntando ¿y por qué en México, donde somos los mayores consumidores de refrescos en el mundo, no existen estas campañas que han demostrado ser efectivas?


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