domingo, 31 de mayo de 2015

Soya, nopal y chía, el trío perfecto

La manera en que te alimentas influye muchísimo en la salud que tienes.

Quienes se dedican a comer prácticamente siempre comida chatarra, son aquellos que terminan con un problema de obesidad importante, y quienes no cuidan su peso comienzan a tener cada vez más problemas de salud.

Es por eso, que cada vez más estudiosos, científicos y especialistas se han dado a la tarea de buscar algo que pueda contrarrestar los efectos de este problema de salud pública en las personas, siendo la investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, Nimbe Torres, quien ha llegado a uno de los más recientes e importantes descubrimientos.

Según información de Fundación Carlos Slim, se afirmó que actualmente el nopal, la chía y la soya son considerados alimentos funcionales, y que incluidos en una dieta balanceada contribuyen a la disminución de la obesidad y al control de la diabetes.

Estos productos se conocen como “alimentos funcionales” debido a que además de aportar nutrientes básicos al organismo, traen diversos beneficios como grandes cantidades de Omega 3.

Según menciona el portal Veo Verde, tan solo 300 gramos de nopal crudo es una excelente fuente de fibra, pero además, ayuda a bajar los picos de glucosa en la sangre, lo que le permite al páncreas funcionar de manera correcta.

Por otra parte, la soya disminuye la secreción de insulina, hipertensión, triglicéridos y colesterol en hasta un 20 %, ya que contiene 6 gr de proteína en una porción de 250 mg y un índice glucémico bajo. La chía beneficia a la salud porque es rica en Omega 3 y antioxidantes, así lo menciona A tu salud en línea.

Finalmente, cabe mencionar que hoy en día, la especialista está en busca de desarrollar una combinación de semilla de chía con nopal y proteína de soya para poder controlar la diabetes, además de que se encuentra creando un recetario sobre la combinación de estos alimentos.

Fuente.- de10.com.mx

domingo, 26 de abril de 2015

No hacer ejercicio "mata"

No hacer ejercicio duplica las muertes que provoca la obesidad. Es la indiscutible conclusión del último estudio llevado a cabo por la Unidad de Epidemiología de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y que recoge la revista científica American Journal of Clinical Nutrition.

Para su investigación, los expertos contaron con la participación de 334.161 hombres y mujeres europeos con objeto de medir la relación entre la inactividad física y la muerte prematura y su posible vinculación con la obesidad y el sobrepeso. Para ello, analizaron los datos de todos los participantes midiendo, durante un promedio de 12 años, su altura, peso y circunferencia de la cintura, así como sus niveles de actividad física.

Una vez comparados los resultados y clasificando al 22,7% de los participantes como inactivos (nula actividad física), los científicos descubrieron que la falta de ejercicio (vida sedentaria) había provocado el doble de muertes que la obesidad y que la relación del índice de masa corporal (IMC) con la muerte prematura era completamente independiente.

Lo positivo que podemos extraer del estudio es que basta un ejercicio moderadamente activo para cambiar las tornas: caminar unos 20 minutos al día puede ser suficiente para reducir el riesgo de muerte temprana hasta en un 30%. El impacto de este cambio de rutina fue más apreciable entre las personas con un peso normal, pero también se produjo en aquellos voluntarios con un IMC mayor.

“Hay un mensaje sencillo: basta con una pequeña cantidad de actividad física cada día para que las personas físicamente inactivas obtengan importantes beneficios para su salud. Aunque se encontró que solo 20 minutos de caminata marcarían una diferencia, realmente deberíamos estar intentado hacer más porque la actividad física tiene muchos beneficios para la salud y debe ser una parte importante de nuestra vida cotidiana”, aclara Ulf Ekelund, líder del estudio.

Fuente.- muyinteresante.es

jueves, 19 de marzo de 2015

Vetar comida rápida no redujo obesidad en LA

Una ley anunciada con gran fanfarria que restringió la apertura de nuevos restaurantes de comida rápida en una de las zonas más pobres de Los Ángeles no redujo la obesidad ni mejoró la dieta de los vecinos, según un estudio.

Los legisladores municipales aprobaron una ordenanza en 2008 que limitaba la apertura o expansión de locales de comida rápida en una zona de 32 millas cuadradas al sur de la Interestatal 10, una región que sufre altas tasas de obesidad y otros problemas de salud.

La ley, que se cree es la primera de su tipo adoptada por una gran ciudad para mejorar la salud pública, no prohibía los nuevos restaurantes en centros comerciales.

Sin embargo, las tasas de obesidad en el sur de Los Ángeles siguieron subiendo tras la aprobación de la ley, según la investigación del grupo de estudios Rand Corp.

"No tuvo efecto significativo", dijo el economista experto de Rand Roland Sturm. "No hay pruebas de que la dieta haya mejorado más en el sur de Los Ángeles. La obesidad y el sobrepeso no han caído".

Expertos en salud señalaron que intervenir en un solo frente no acabaría con el problema de obesidad. Además, la gente tiene que hacer ejercicio y hacer cambios en su estilo de vida, indicaron.

"No se trata sólo de limitar la comida insana, sino de aumentar el acceso a la comida sana", explicó Alex Ortega, profesor de salud pública en la Universidad de California, Los Ángeles, que no participó en el estudio.

Los investigadores de Rand revisaron los permisos emitidos por el Departamento de Salud Pública del Condado de Los Ángeles, que inspecciona los establecimientos de comida. No se emitieron licencias para abrir restaurantes de comida rápida fuera de centros comerciales, pero las cadenas abrieron 17 nuevos locales en núcleos comerciales en el sur de Los Ángeles entre 2008 y 2012.

Casi la mitad de los nuevos permisos eran para comercios de proximidad que vendían refrescos y comida basura, señaló el estudio.

Además, los investigadores compararon las tasas de obesidad en la zona con otras partes del condado, empleando encuestas que preguntaban a los vecinos por su peso y sus hábitos alimenticios.

Antes de la ordenanza sobre comida rápida, el 63% de los residentes en el sur de Los Ángeles dijeron tener sobrepeso u obesidad, frente al 57% en otras zonas del condado. Tres años después de que entrase en vigor la normativa, el 75% de los vecinos del sur de Los Ángeles dijeron ser obesos o tener sobrepeso, frente al 58% de otras partes del condado.

Los partidarios de la medida dijeron que la ordenanza había funcionado al impedir que se abrieran nuevos restaurantes de cadenas en cruces importantes con sus propias ventanas para servir y aparcamientos. Admitieron que llevaría algún tiempo percibir las mejoras en salud, pero señalaron que en los últimos años han aparecido en la zona mercados agrícolas y huertos comunitarios.

"Nunca dijimos que esta ordenanza fuera la fórmula mágica" para resolver el problema de la obesidad, señaló Gwen Flynn, de los Consejos de Salud Comunitaria. "Mientras podemos asegurarnos de que la gente tiene más opciones, eso es lo importante".