domingo, 31 de marzo de 2013

Obesidad detona resistencia a la insulina

Guadalajara. El experto Miguel Escalante Pulido dijo que hasta 60 por ciento de la población en el estado padece resistencia a la insulina, caracterizada por la incapacidad de esta hormona de funcionar de manera adecuada, lo que repercute de manera principal en daños a nivel de los riñones e hígado.

El titular del servicio de Endocrinología en el Hospital de Especialidades del IMSS en Jalisco agregó que la obesidad, el deseo compulsivo de comer cada dos o tres horas, sobre todo dulces, además de una coloración obscura alrededor del cuello (acantosis), son característicos en personas resistentes a la insulina.

Agregó que al considerar que la obesidad y el sobrepeso afectan a prácticamente 70 por ciento de la población al margen de la edad, y que la resistencia a la insulina está directamente relacionada a dichas patologías, se le considera un problema de salud pública, sobre todo por sus repercusiones hepáticas y renales.

Añadió que quienes mueren de problemas cardiacos como angina de pecho, por ejemplo, tuvieron como antecedente la resistencia a la insulina en los 10 o 20 años previos al fallecimiento.

Explicó que se trata de una enfermedad silenciosa en la que las personas obesas por tener más tejido graso, liberan más insulina (hiperinsulinemia), "pero ésta es incapaz de actuar normalmente, lo que hace que el riñón retenga más sodio y que el hígado tienda a incrementar su producción de triglicéridos".

Detalló que cuando hay retención de sodio, la persona desarrolla hipertensión, y cuando hay más triglicéridos, el organismo se vuelve incapaz de producir colesterol bueno, por lo que el riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares a largo plazo incrementa notablemente en estas personas.

Manifestó que el embarazo y el consumo de ciertos medicamentos como los corticoesteroides, al igual que quistes ováricos también facilitan la resistencia a la insulina.

Mencionó que toda persona con estos factores de riesgo, incluidas la obesidad y el sobrepeso, debe buscar atención médica para evitar desarrollar esta afección.

Precisó que mujeres con cintura de 80 centímetros o más y varones en los que esta circunferencia sea mayor a 90 centímetros, tienen un elevado riesgo de resistencia a la insulina, y si además se considera que generalmente son personas sedentarias, el riesgo es mayor.

Destacó que la resistencia a la insulina tiene un fuerte componente genético y étnico, sin embargo, los factores ambientales son determinantes en su desarrollo, "de ahí que la prevención juega un papel muy importante en este sentido".

"Modificar los hábitos alimenticios bajo supervisión de expertos en nutrición, procurar la actividad física periódica y conservar el peso adecuado, constituyen medidas muy efectivas en la prevención de la resistencia a la insulina, la cual puede desarrollarse desde los cinco años hasta la tercera edad", concluyó.

Fuente.- jornada.unam.mx

sábado, 30 de marzo de 2013

Nivel educativo de padres repercute en dieta de los hijos

La obesidad es un problema cada vez más extendido entre la infancia. Según la Organización Mundial de la Salud, en el año 2010 había ya 42 millones de niños con sobrepeso en todo el mundo. Ahora, un estudio publicado en la revista Public Health Nutrition ha revelado que los padres con bajo nivel educativo dan a sus hijos más alimentos relacionados con la obesidad, como aquellos que contienen grasa y azúcar.

Estos resultados provienen de un estudio internacional denominado “Identificación y prevención de los efectos sobre la salud inducidos por la dieta y el estilo de vida en niños”, con información sobre más de 14.000 niños de diferentes países europeos, entre los que se encuentra España. Tras analizar los datos, los investigadores concluyeron que los padres con un alto nivel educativo ofrecen a sus hijos una dieta más equilibrada y con productos de mayor calidad nutricional. “Las mayores diferencias entre familias de distintos niveles educativos se observaron en el consumo de frutas, verduras y bebidas azucaradas”, ha explicado a SINC Juan Miguel Fernández Alvira, uno de los autores, de la Universidad de Zaragoza.

Estos datos son importantes a la hora de desarrollar programas de promoción de una dieta equilibrada en los niños. “Los programas de prevención de la obesidad infantil a través de la promoción de una alimentación saludable deberían abordar de manera especial y específica aquellos grupos socio-económicamente desfavorecidos, con el objetivo de minimizar las desigualdades de salud”, ha concluido Fernández Alvira.

Fuente.- muyinteresante.es

jueves, 28 de marzo de 2013

Prejuicios contra la obesidad predominan en varones

El rechazo hacia la obesidad está bastante arraigado en la sociedad, pero se encuentran diferencias en esa actitud anti-obesa entre hombres y mujeres. Según un estudio de la Universidad Nacional de Educación a Distancia los investigadores han detectado que el género masculino muestra un mayor rechazó a las personas con obesidad, como informa SINC.

La obesidad es un estado médico en el que la grasa corporal en exceso produce efectos negativos en la salud psicológica y psíquica de las personas. Esta enfermedad está considerada por la Organización Mundial de la Salud como uno de los mayores peligros sanitarios debido a su alta tasa de prevalencia en las sociedades avanzadas.

Una investigación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) muestra que los hombres están por encima de las mujeres en actitudes anti-obesos. El estudio se llevó a cabo con 597 estudiantes (264 hombres y 333 mujeres).

“Estas diferencias se deben a que las mujeres interiorizan el ideal de delgadez imperante en la sociedad, mientras que los hombres lo externalizan mostrando actitudes negativas hacia las personas con obesidad. Esto se traduce en que las mujeres hacen suya la aspiración de delgadez, mientras que los hombres se limitan a juzgar desde fuera ese estándar”, explicó a SINC Alejandro Magallares, investigador principal del estudio en la Universidad Nacional de Educación a Distancia.

Como resultado, las mujeres puntuaron más alto en escalas relacionadas con los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y los hombres lo hicieron en prejuicios hacia las personas obesas. “Estudios de salud pública ponen de manifiesto que las mujeres sufren más trastornos alimentarios que los hombres, precisamente por el hecho de que para una chica está mal visto saltarse la normal social de delgadez”, argumenta el científico.

Magallares también destaca la tendencia de un aumento cada vez mayor de chicos con problemas relacionados con la conducta alimentaria. En concreto, las investigaciones apuntan a que la presión, en el caso de los varones, está orientada a conseguir un cuerpo musculado. “Aunque para los hombres no existe esa presión tan grande hacia la delgadez, sí que hay estándares de belleza que pueden acabar produciéndoles malestar”.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM por sus siglas en inglés) no recoge este tipo de trastorno como categoría diagnóstica, sin embargo, estudios clínicos hablan ya de vigorexia o dismorfia muscular, en referencia a la obsesión por un cuerpo sin grasa.

Antiguamente el sobrepeso o la obesidad eran un signo de estatus social, pero el rol de belleza ha cambiado con los siglos hasta llegar en la actualidad a la identificación de delgadez con una posición social elevada.

Según el investigador, los medios de comunicación reflejan esa concepción de belleza actual y, son numerosos los trabajos realizados hasta la fecha en los que se demuestra que las personas obesas están infrarrepresentadas en programas de televisión, películas, etc., ya que, de acuerdo con las cifras epidemiológicas de obesidad, deberían tener una mayor visibilidad. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística indican que la obesidad ha aumentado en España casi un 10% en los últimos 25 años.

“Aunque existen varias variables, la que más se relaciona en el estudio con el prejuicio hacia las personas obesas es la controlabilidad: el hecho de creer que la gente que tiene problemas de peso es por su propia  culpa, lo que provoca que se las trate de forma vejatoria”, señala el experto.

Fuente.- elreferente.es